Crooner
Un crooner es un tipo de cantante de pop tradicional y jazz vocal que surgió en Estados Unidos a mediados de los años 1920. La denominación se ha aplicado mayoritariamente a cantantes masculinos con tesitura vocal de barítono, pero algunas mujeres con voces graves también han sido calificadas como crooners. Su etimología deriva del verbo inglés to croon, que indica una forma de cantar suave y susurrante, sin proyectar la voz. La música practicada por estos artistas se conoce como crooning y buena parte de su repertorio se basaba en estándares del cancionero del Great American Songbook escrito por los compositores del Tin Pan Alley. El crooning vivió su auge dentro de la música popular de los Estados Unidos entre finales de los años 1920 y comienzos de los años 1960 y algunos de sus representantes más conocidos fueron Bing Crosby, Frank Sinatra, Nat King Cole, Tony Bennett, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Mel Tormé, Tom Jones, Perry Como, Vic Damone, Bobby Darin, Eddie Fisher, Tony Martin, Johnny Mathis y Andy Williams, entre otros. También destacaron crooners femeninas, como Teresa Brewer, Patti Page, Anita O'Day y Nina Simone. El surgimiento de los primeros crooners estuvo relacionado con la invención del micrófono, que por primera vez posibilitó poder cantar de forma suave en lugar de hacerlo de forma más potente para que la voz se escuchara mejor. Su popularización también fue consecuencia de la proliferación de la radio en los hogares, que permitió la difusión de los nuevos artistas por todo el país. Algunos de los primeros cantantes considerados crooners que lograron popularidad a finales de los años 1920 fueron Gene Austin y especialmente Rudy Vallee, quien gozó de un gran éxito sobre todo entre las mujeres. A comienzos de la década de 1930 durante la Gran Depresión, se criticó la figura de estos cantantes y su influencia en la sociedad desde ciertos sectores sociales. En ese momento se impuso un nuevo tipo de crooner, ejemplificado en Bing Crosby, que poseía voz de barítono, maneras más naturales y defendía los valores estadounidenses con los que el hombre medio de la época se podía identificar. Crosby fue el músico más conocido en esta época y el modelo que siguieron los crooners posteriores. Su canción «White Christmas» es el sencillo más vendido de la historia con 50 millones de copias. Para los años 1940, los crooners habían encajado en las tendencias del swing y las big bands y su representante más célebre fue Frank Sinatra, que desató un fenómeno fan entre las jóvenes y en 1946 se estimó que vendía 10 millones de discos al año. Después de la Segunda Guerra Mundial, alcanzaron el éxito crooners como Nat King Cole, Tony Bennett, Mel Tormé o Perry Como. A partir de la aparición del rock and roll a mediados de la década de 1950, los jóvenes cambiaron sus preferencias musicales y los crooners entraron en el sector del pop adulto. Durante esta etapa destacó el grupo de cantantes conocido como Rat Pack, liderado por Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. que fue famoso por sus divertidas actuaciones en Las Vegas. A partir de mediados de los años 1960, la popularidad de estos cantantes decayó con la irrupción de la invasión británica y la contracultura, aunque Sinatra continuó siendo un artista de éxito. La influencia de los crooners continuó presente en muchos artistas posteriores, como Harry Connick Jr., Jamie Cullum y Michael Bublé. Los crooners solían tener tesitura vocal de barítono, aunque Rudy Vallee fue descrito como tenor y barítono y Tony Bennett se calificó a sí mismo como "un tenor que canta como un barítono". Por lo general, cantaban baladas de amor con un estilo íntimo, sobrio y romántico. También era habitual que realizaran cambios de tono y giros en las notas musicales acentuadas. Instrumentalmente, podían estar apoyados por una big band o por un acompañamiento de piano más sencillo. El éxito de los crooners estaba relacionado con la sensación de intimidad y el consiguiente romanticismo que creaban con su público y en la cumbre de su popularidad en los años 1940, ya habían desarrollado una forma de cantar elegante y urbana, que raramente caía en la exageración vocal. El verbo inglés to croon significa canturrear en voz baja o cantar una canción sentimental. Los orígenes de la palabra provienen de la lengua gaélica escocesa y fue usada por el poeta escocés Robert Burns en el siglo XVIII. Se empleaba para describir el suave sonido del agua fluyendo por un arroyo, el suave crujido de las hojas de los árboles sacudidas por el viento o el susurro humano. El término llegó a Estados Unidos en el siglo XIX y era común que se utilizara en los espectáculos de minstrel para describir cuando la actriz con la cara pintada interpretaba a una mammy de raza negra mientras arrullaba y cantaba nanas a un bebé. Originalmente, el término se aplicaba de forma peyorativa y muchos cantantes considerados crooners renegaron del término. Este fue el caso de Frank Sinatra, quien nunca aceptó que él o Bing Crosby fuesen crooners. Antes de la eclosión de los crooners, los géneros musicales más populares en Estados Unidos eran el ragtime, el jazz temprano, la música orquestal, los cuartetos de barbershop y los tenores que cantaban baladas románticas y canciones cómicas de estilo minstrel como Billy Murray. Durante esa época, la música solamente era accesible para quienes se podían permitir acudir a conciertos y poseer un gramófono y comprar discos. El crooning se originó a mediados de los años 1920 impulsado por la popularización de la radio y las nuevas técnicas de grabación eléctricas, especialmente el micrófono, que permitían una interpretación vocal más suave. Antes de que se extendiera su uso, los cantantes estaban limitados por su rango vocal y la acústica del recinto y solo los artistas con rangos vocales sobresalientes, como cantantes de ópera o de éxitos de Broadway, alcanzaban cierto éxito. En consecuencia, los cantantes de música popular se fueron alejando de las técnicas vocales del canto lírico y adoptaron un timbre más parecido al de la voz hablada. El micrófono permitió que las emisoras de radio pudieran grabar y emitir su propia música y que ésta fuera accesible en la mayoría de los hogares de forma barata. La generalización de la radio en los hogares también contribuyó a popularizar masivamente a los nuevos artistas en todo el país sin las limitaciones de las diferencias socioeconómicas o regionales. Según el autor de libros musicales Ian Whitcomb, el primer cantante que encajaba en el molde de los crooners y que gozó de éxito comercial fue Jack Smith, apodado «Whispering Jack Smith» o el «barítono susurrante». Smith era atractivo y vestía de forma elegante, lo que contribuyó a que ganara popularidad en el área de Nueva York en 1925 con canciones como «Cecilia», especialmente entre las mujeres. Otros cantantes con características similares fueron Art Gillham, conocido como el «pianista susurrante» y Little Jack Little. En 1927, el cantante Gene Austin convirtió su canción «My Blue Heaven» en uno de los discos más vendidos, al que siguieron otros éxitos como «Bye Bye Blackbird» y «Ramona». Estos artistas cantaban con voces suaves, dicción clara y se presentaban como una faceta amable y delicada de la «era del jazz». Esta primera ola de artistas fue relegada por el rápido ascenso de Rudy Vallee, que alcanzó una gran popularidad a nivel nacional con su voz íntima y sensual, ganando la admiración de muchas mujeres. El ideal masculino se había suavizado desde principios de siglo y en ese momento, los artistas con formas más sofisticadas y sutiles poseían un gran atractivo sexual. En sus primeras actuaciones, Vallee cantaba con un megáfono que amplificaba su voz, lo que le permitía cantar de forma suave, algo que más tarde él y sus sucesores lograrían con el micrófono. Su éxito provocó que los medios de comunicación advirtieran del «peligro Vallee» debido a las multitudes de mujeres que gritaban
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