Česká filharmonie (formerly Czech Philharmonic Orchestra)
La Orquesta Filarmónica Checa (checo: Česká filharmonie) es una orquesta sinfónica con sede en Praga, situada en el edificio Rudolfinum. Es una institución pública que depende del Ministerio de Cultura de la República Checa. El primer concierto oficial de la orquesta tuvo lugar el 4 de enero de 1896, bajo la dirección del compositor Antonín Dvořák. Desde la temporada 2018/2019, el director de orquesta estadounidense de origen ruso Semyon Bychkov ejerce como director musical y titular. El director invitado principal es Jakub Hrůša, mientras que Sir Simon Rattle fue nombrado director invitado honorario «en homenaje a Rafael Kubelík» para la temporada 2024/2025. En junio de 2025, la Filarmónica Checa anunció que Jakub Hrůša sería el próximo director titular y director musical a partir de la temporada 2028/2029. Semyon Bychkov Jakub Hrůša Simon Rattle La idea y los esfuerzos relacionados con la fundación de la Filarmónica Checa se remontan a Bedřich Smetana, así como a los fundadores de la «Sociedad para el sostenimiento de una gran orquesta de la ciudad de Praga» (1882). En 1894, sus gestiones dieron lugar a la creación de la asociación «Filarmónica Checa, sociedad para la promoción del arte musical en Praga, así como caja de pensiones para los miembros de la orquesta del Teatro Nacional de Praga, sus viudas y huérfanos». El primer concierto tuvo lugar el 4 de enero de 1896 en el Rudolfinum de Praga, bajo la dirección del compositor Antonín Dvořák. El programa incluyó sus propias obras: Rapsodia eslava n.º 3, Canciones bíblicas (n.º 1 a 5), Obertura Otelo y la Sinfonía n.º 9 “Del Nuevo Mundo”. En sus comienzos, el conjunto funcionaba como una actividad paralela de carácter asociativo. Como indica su nombre, estaba formado por miembros de la orquesta del Teatro Nacional. Todos los ingresos se destinaban a los músicos o a sus familias en forma de pensión o ayuda para el sustento. Un momento clave en la constitución de la Filarmónica Checa como orquesta independiente fue el desenlace de un conflicto entre los miembros de la orquesta del Teatro Nacional y el director de la ópera, Karel Kovařovic. El 9 de febrero de 1901, los músicos —también miembros de la asociación Filarmónica Checa— iniciaron una huelga que condujo a su despido. Estos intérpretes fundaron conjuntamente la Orquesta Sinfónica de la Filarmónica Checa y eligieron a su primer director titular, Ludvík Vítězslav Čelanský (1870–1931). Para poder mantenerse, la nueva orquesta tuvo que ofrecer numerosos conciertos. Solo en el año 1901 organizó 49 actuaciones en Bohemia, Moravia y Silesia. Uno de los directores clave de esta etapa inicial fue Oskar Nedbal, antiguo violista del célebre Cuarteto Checo. Gracias a su talento musical y a su capacidad organizativa, dirigió la orquesta en una época marcada por dificultades económicas y la lucha por su continuidad. Nedbal se convirtió pronto en uno de los pilares del conjunto y contribuyó de manera significativa a su consolidación. La llegada del director Václav Talich, de 35 años y aún poco conocido en Praga, marcó el inicio de un nuevo capítulo en la historia de la orquesta. Asumió el cargo de director titular en 1919. El 28 de octubre de 1918, día de la proclamación de la independencia de Checoslovaquia, tuvo lugar bajo su batuta un ensayo general en la Casa Municipal de Praga con motivo del estreno mundial de la sinfonía Zrání (Maduración) de Josef Suk. Cuando el secretario de la Filarmónica Checa irrumpió en la sala Smetana con la noticia de la libertad, Talich respondió: «Eso está muy bien… pero tenemos que seguir ensayando.» El estreno de Zrání se celebró el 30 de octubre de 1918 y se convirtió en el primer concierto de la Filarmónica Checa en la recién creada República Checoslovaca. Talich se consolidó como una figura artística enérgica y carismática, convirtiéndose pronto en una personalidad clave de la orquesta. Ponía énfasis en la individualidad y la vitalidad de la interpretación, y buscaba un equilibrio preciso entre las distintas secciones. También fue un destacado programador musical. Durante sus primeros años al frente del conjunto, realizó una revisión exhaustiva del repertorio y dedicó la temporada 1921–1922 a las sinfonías checas. Incluía habitualmente en sus programas obras de impresionistas franceses, así como de Mahler, Bartók y Shostakóvich. Las giras internacionales entre 1918 y 1938 tuvieron un significado especial. La orquesta se convirtió en embajadora cultural de la joven república, y sus actuaciones en Italia, Viena o el Reino Unido estuvieron siempre vinculadas a importantes acontecimientos culturales. Tras la ocupación nazi en 1939, la Filarmónica Checa se vio obligada a participar en conciertos organizados por el régimen nazi. En febrero de 1941, actuó en Berlín y Dresde por orden de Joseph Goebbels. Durante ese tiempo, el violista Zdeněk Němec fue asesinado por la Gestapo. Los conciertos de Má vlast (Mi patria - Bedřich Smetana) se convirtieron en un símbolo de manifestación nacional y de resistencia frente al régimen nazi. Poco después, se prohibió la interpretación del ciclo sinfónico en su totalidad (y los movimientos Tábor y Blaník fueron directamente censurados). Rafael Kubelík, que asumió el cargo de director titular de la Filarmónica Checa en el otoño de 1941, ya era una figura clave de la orquesta durante la guerra. Había debutado al frente del conjunto en enero de 1934, con solo diecinueve años. Durante la Segunda Guerra Mundial se centró en obras que fortalecieran la esperanza y la fe del pueblo. Tras la Segunda Guerra Mundial, el 21 de junio de 1945, Kubelík dirigió un «Concierto de acción de gracias» en el que se interpretó Má vlast. En noviembre del mismo año, la orquesta organizó un concierto en apoyo a los pueblos de Lidice y Ležáky, víctimas del terror nazi. Durante su etapa al frente de la orquesta en el periodo de posguerra, la Filarmónica Checa fue nacionalizada, el 22 de octubre de 1945. Su programación se orientó a saldar la deuda con la música rusa, francesa y angloamericana. No obstante, entre sus obras predilectas figuraban la Meditación sobre el coral de San Wenceslao, op. 35a de Josef Suk y Taras Bulba de Leoš Janáček. Bajo su dirección, la Filarmónica Checa fundó en 1946 el festival internacional de música Primavera de Praga (Pražské jaro). De los cincuenta conciertos del festival, fue la orquesta checa la que interpretó quince. Tras la marcha al exilio de Rafael Kubelík en julio de 1948, poco después del establecimiento del régimen comunista en Checoslovaquia, la Filarmónica Checa entró en un período de provisionalidad. Durante esta etapa, la orquesta fue dirigida por Václav Neumann, también violista, y Karel Šejna, contrabajista del propio conjunto. Ambos se esforzaron por mantener el nivel artístico de la orquesta a pesar de las presiones políticas del régimen totalitario. Karel Ančerl, que asumió la dirección en 1950, se enfrentó a una fuerte oposición por parte de los músicos, que lo consideraban un nombramiento impuesto por razones políticas. Aun así, logró transformar el ambiente interno y posicionar a la orquesta en la escena internacional. Bajo su dirección, la Filarmónica Checa realizó sesenta giras en veintiocho países del mundo. La etapa de Václav Neumann se desarrolló entre noviembre de 1968 y el otoño de 1990, y trajo consigo una intensa colaboración con discográficas, que permitió grabaciones destacadas, especialmente de las sinfonías de Dvořák. Durante ese período, la orquesta incorporó por primera vez a mujeres en sus filas: en 1970, la arpista Renata Kodadová fue admitida como primera arpista tras la jubilación de su maestro Karel Patras. En 1985, la violinista Barbara Pazourová se convirtió en la segunda mujer en ingresar al conjunto. En 1969, la Filarmónica Checa se sumó a las protestas contra la ocupación de Checoslovaquia. Se celebraron conciertos en homenaje al estudiante Jan Palach, quien se inmoló en señal de protesta. En noviembre de 1989, la orquesta
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