Los Enanitos Verdes
Los Enanitos Verdes o simplemente Enanitos Verdes, a veces abreviado EV (inicialmente se llamaron Los Enanitos Verdes del Puente del Inca), fue una banda argentina de rock en español de la ciudad de Mendoza. Organizado originalmente como un trío con Marciano Cantero (líder, bajista y vocalista), Felipe Staiti (guitarrista) y Daniel Piccolo (baterista) en 1979, luego se les unieron Sergio Embrioni (guitarrista) y Tito Dávila (teclados). Comenzaron a tocar al principio en clubes y bares de su ciudad y Cuyo, posteriormente viajan a Buenos Aires para buscar mayores oportunidades. En 1984 fueron invitados al Festival de la Falda y elegidos como grupo revelación en el evento, más tarde ese mismo año graban su primer disco homónimo y consiguen mayor reconocimiento con la canción «Aún sigo cantando». Aunque al año siguiente Embrioni abandona la banda para unirse a Alcohol Etílico. El grupo siguió grabando álbumes como un cuarteto como Contrarreloj (1986), Habitaciones extrañas (1987) y Carrousel (1988), todos ellos producidos por el músico Andrés Calamaro. Son invitados al Festival de Viña del Mar 1988 donde son premiados con una antorcha de plata. Después de que Enanitos Verdes publicara su disco Había una vez... (1989) anuncia su separación, según los integrantes para tener una pausa y realizar proyectos en solitario como Cantero que se lanzó como solista. El grupo regresó en 1992, ahora como cuarteto pero sin Dávila pero con Eduardo Lalanne y con Calamaro nuevamente de productor. Publicaron el álbum Igual que ayer, el cual consiguió ser disco de oro en Argentina. Este disco contiene la canción homónima «Igual que ayer», que se convirtió en un éxito, y la balada «Amigos» a dueto con el cantautor argentino Alejandro Lerner. Esto le permitió a la banda realizar una extensa gira, Jurasic Tour, por Hispanoamérica. En 1994 tras la salida de Eduardo Lalanne decidieron formar el trío y al final lanzaron Big Bang que obtuvo un disco de platino en Argentina y es considerado no solo como el mejor álbum de Enanitos Verdes sino como uno de los mejores del rock en español,[cita requerida] que incluye una versión de Alcohol Etílico, «Lamento boliviano», que se encuentra reconocida como una de las «obras maestras del rock latino», a pesar de no ser un tema original muchos artistas se vieron influenciados por la banda y sacaron versiones del tema. Para promocionar el disco se inició la Big Bang Tour que llevó al grupo a tocar en la Plaza de las Naciones Unidas en Buenos Aires ante 50 000 personas y en la playa El Silencio en Lima, Perú delante de 60 000 asistentes, la gira tuvo un total de 129 conciertos que incluyeron Latinoamérica y Estados Unidos, se convirtió en la más extensa de un grupo de rock argentino. Durante 1996 publicaron Guerra gaucha que consolidó a la banda en la escena musical y que continuó con presentaciones por todo América Latina, sin embargo su siguiente disco Planetario (1997) no tuvo difusión. Enanitos Verdes para 1998 lanzó su primer álbum en vivo, Tracción acústica, que contiene versiones en acústico de canciones conocidas del grupo y dos nuevos temas. El disco consiguió una nominación en los Premios Grammy al mejor álbum alternativo o rock latino y Néctar repitió mención en la misma categoría al año siguiente. En 2002, el grupo publicó Amores lejanos y durante 2004 en algunas presentaciones en Tijuana, Baja Califórnia y Phoenix, Arizona grabaron su segundo disco en directo En vivo. Es considerado uno de los grupos más importantes de los años 1980 y del rock en español. En 1979, Marciano Cantero tuvo la idea de crear un grupo musical así que llamó a Felipe Staiti y poco después se les unió Daniel Piccolo, los tres eran de Mendoza, Argentina, y se conocían de un coro de una iglesia católica del que eran parte, donde intentaron tocar rock en las reuniones eclesiásticas, pero vieron que no podían hacerlo. Así que en noviembre de 1979 fundan su banda de rock en español como un trío y una formación inicial con Cantero como líder, bajista y vocalista, Staiti como primera guitarra y Piccolo en la batería. El nombre de la banda se debió a una leyenda urbana que había trascendido en la época de su formación y que llegó a tener cierta exposición en los medios de comunicación. Ocho meses antes de la creación del grupo, en febrero de 1979, un matrimonio (Inés Tecchioli y Juan Nobiltá) con sus hijos se encontraban de excursión por el Puente del Inca y se tomaron algunas fotografías, la señora dijo que percibió «algo raro» en el ambiente durante ese momento, aunque la familia inicialmente afirmó que «nadie vio nada raro» ni «nadie notó nada extraño». Luego de revelar las fotos unos días después vieron una supuesta mancha anaranjada rojiza con forma «humanoide». Un periodista que era amigo del grupo les puso «Los Enanitos Verdes de Puente del Inca», sea «leyenda o realidad» los presuntos avistamientos para los integrantes de la banda ellos se quedaron con la mitad del nombre, «Los Enanitos Verdes», aunque según Staiti también pudieron llamarse «Puente del Inca». Sin embargo, en otra versión Cantero declaró que eligió el nombre luego de soñar con «[esos] seres verdes». Igualmente son conocidos simplemente por «Enanitos Verdes» como son titulados en sus discos y por la siglas «EV». La banda comenzó a tocar en clubes, bares y teatros de Mendoza y la región de Cuyo. En abril de 1980, durante una de sus presentaciones en Andes Talleres, Cantero recibió un «tomatazo» que le impactó a su bajo, Staiti cuando vio la agresión «[pensó] que él estaba sangrando» y ambos luego de mirarse entraron en pánico y con nerviosismo siguieron el concierto, aunque el guitarrista dio un paso atrás para no ser «el próximo», el grupo se «[sintió] humillado» por este incidente pero el más afectado fue el vocalista. Para septiembre de ese mismo año, el trío dio un recital en el teatro Selectro organizado por la municipalidad de Mendoza, con su nombre actual por primera vez. En 1983, el grupo decidió ir a Buenos Aires para buscar mejores oportunidades y grabar una maqueta. Estuvieron tres meses y regresaron a Mendoza porque no ganaban lo suficiente para quedarse, pero a pesar de esa mala experiencia al año siguiente son invitados al Festival de La Falda donde son elegidos grupo revelación. Debido a ese reconocimiento regresan a la capital argentina para grabar su primer disco homónimo, esta vez como cuarteto por la inclusión de Sergio Embrioni en la guitarra y voz. El álbum lo hicieron mientras vivían en un depósito de luces que era de Alberto Ohanian, su mánager, un lugar donde hacía bastante frío y que según los miembros de la banda generaba «depresión», incluso Staiti se refirió a esta etapa de grabación como «una cagada» con «unos recuerdos de mierda» y que prefería «olvidarlo». El disco se publicó por una compañía discográfica independiente, Mordisco, y era una mezcla de pop y rock and roll. Su único sencillo «Aún sigo cantando» interpretado a dúo con el músico argentino David Lebón, sonó en las radios locales y tuvo cierto éxito. La canción la compuso Cantero en 1982, con un «carácter autobiográfico» para el vocalista ya que era «una revisión de lo que conocía hasta ese momento». Para Javier Segura, cantante del grupo La Rebelión, el tema trataba sobre las personas de clase media que asistían antes a los conciertos de rock, como un recordatorio de «qué pocos [quedan] de aquellos». Años después en 1991, se lanzó en Chile una versión del disco titulada Aun sigo cantando con la lista canciones cambiada y una portada diferente. Sin embargo, para los integrantes del grupo el álbum fue un fracaso porque «no vendió mucho» y «no daba para vivir». Durante 1984 se les unió Tito Dávila como tecladista y se convirtieron en un quinteto, aunque volverían a ser un cuarteto en 1985 debido a que Embrioni abandonó el grupo para irse a Alcohol Etílico. Ese año el cantante italiano Piero les invitó para que lo acompañen como sus músicos en una gira por
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