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Сергей Сергеевич Прокофьев (Russian composer)

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Serguéi Serguéievich Prokófiev (en ruso: Серге́й Серге́евич Проко́фьев; Sóntsovka, 23 de abril de 1891-Moscú, 5 de marzo de 1953), conocido como Serguéi Prokófiev, fue un compositor, pianista y director de orquesta soviético. Como creador de obras maestras reconocidas en numerosos géneros musicales, es considerado uno de los principales compositores del siglo XX. Sus obras incluyen piezas tan escuchadas como la marcha de El amor de las tres naranjas, la suite El teniente Kijé, el ballet Romeo y Julieta, de donde se toma la «Danza de los caballeros», y Pedro y el lobo. Dentro de las formas y géneros establecidos en los que trabajó, creó siete óperas completas, siete sinfonías, ocho ballets, cinco conciertos para piano, dos conciertos para violín, un concierto para violonchelo, un concierto sinfónico para violonchelo y orquesta, y nueve sonatas para piano completadas. Graduado en el Conservatorio de San Petersburgo, Prokófiev inicialmente se dio a conocer como compositor-pianista iconoclasta y logró notoriedad con una serie de obras ferozmente disonantes y virtuosas para su instrumento, incluidos sus dos primeros conciertos para piano. En 1915, Prokófiev hizo una ruptura decisiva de la categoría estándar de compositor-pianista con su orquestal Suite escita, compilada a partir de música originalmente compuesta para un ballet encargado por Serguéi Diáguilev de los Ballets Rusos. Diáguilev encargó otros tres ballets a Prokófiev: El bufón, El paso de acero y El hijo pródigo, que en el momento de su producción original causaron sensación entre críticos y colegas. Sin embargo, el mayor interés de Prokófiev fue la ópera y compuso varias obras en ese género, incluyendo El jugador y El ángel de fuego. El único éxito operístico de Prokófiev durante su vida fue El amor de las tres naranjas, compuesto para la Ópera de Chicago y posteriormente interpretado durante la siguiente década en Europa y Rusia. Después de la Revolución de 1917, Prokófiev dejó Rusia con la bendición oficial del ministro soviético Anatoli Lunacharski y residió en los Estados Unidos, luego en Alemania, luego en París, y se ganó la vida como compositor, pianista y director de orquesta. Durante ese tiempo, se casó con una cantante española, Carolina (Lina) Codina, con quien tuvo dos hijos. A principios de la década de 1930, la Gran Depresión disminuyó las oportunidades para que los ballets y óperas de Prokófiev se presentaran en Estados Unidos y Europa occidental. Prokófiev, que se consideraba a sí mismo ante todo como compositor, resentía el tiempo que le tomaba hacer una gira como pianista, y recurría cada vez más a la Unión Soviética para solicitar encargos de nueva música. En 1936, finalmente regresó a su tierra natal con su familia. Disfrutó de cierto éxito allí, especialmente con El teniente Kijé, Pedro y el Lobo, Romeo y Julieta, y quizás sobre todo con Alejandro Nevski. La invasión nazi a la Unión Soviética lo impulsó a componer su obra más ambiciosa, una versión operística de Guerra y paz de León Tolstói. En 1948, Prokófiev fue acusado de producir «formalismo antidemocrático». Pese a esa acusación, disfrutó del apoyo personal y artístico de una nueva generación de intérpretes rusos, especialmente Sviatoslav Richter y Mstislav Rostropóvich: escribió su Novena sonata para piano para el primero y su Sinfonía concertante para el segundo. Serguéi Prokófiev nació el 23 de abril de 1891 en Sóntsovka (ahora Sóntsivka, raión de Pokrovsk, óblast de Donetsk, Ucrania), una finca rural remota en la gobernación de Yekaterinoslav del Imperio ruso. Su padre, Serguéi Alekséievich Prokófiev, era ingeniero agrónomo. La madre de Prokófiev, María Grigórievna (de soltera Zhitkova), provenía de una familia de antiguos siervos que habían sido propiedad de la familia Sheremétev, bajo cuyo patrocinio se enseñaba teatro y artes a los niños siervos desde una edad temprana. Reinhold Glière (el primer profesor de composición de Prokófiev) la describió como «una mujer alta con hermosos ojos inteligentes ... que supo crear una atmósfera de calidez y sencillez sobre ella». Después de su boda en el verano de 1877, los Prokófiev se mudaron a una pequeña propiedad en la gobernación de Smolensk. Finalmente, Serguéi Alekséievich encontró empleo como ingeniero de caminos, empleado por uno de sus antiguos compañeros de estudios, Dmitri Sontsov, a cuya propiedad en las estepas ucranianas se mudaron los Prokófiev. En el momento del nacimiento de Prokófiev, María, que había perdido dos hijas anteriormente, había dedicado su vida a la música. Durante la primera infancia de su hijo, pasó dos meses al año en Moscú o San Petersburgo recibiendo clases de piano. Serguéi Prokófiev se inspiró al escuchar a su madre practicando el piano por la noche, en su mayoría obras de Frédéric Chopin y Ludwig van Beethoven, y escribió su primera composición para piano a la edad de cinco años, un Galope indio, que su madre escribió en una escala mayor con un cuarto grado de escala elevado, ya que el joven Prokófiev sentía «renuencia a abordar las notas negras». A los siete años también había aprendido a jugar al ajedrez. El ajedrez seguiría siendo una pasión para él y se familiarizó con los campeones mundiales de ajedrez como José Raúl Capablanca, a quien venció en una partida de exhibición simultánea el 16 de mayo de 1914, y Mijaíl Botvínnik, con quien jugó varias partidas en la década de 1930. A la edad de nueve años, su padre lo lleva por primera vez a Moscú, donde además de quedar impresionado por la ciudad, o visitar el circo, quedó fascinado por el teatro, especialmente por la interpretación de la orquesta sinfónica. Al regreso, junto con sus amigos empezó a jugar a representar sus propias obras, y un día compuso su primera ópera, El Gigante, y pese a la incredulidad inicial de su madre consiguió completar la música de piano, junto con los diálogos improvisados con sus compañeros. Era una sencilla, pero brillante historia sobre dos valientes jóvenes que defendían a una damisela frente al peligro de un terrible gigante. Poco tiempo después, en la casa de su tío y con la colaboración de sus primos y su tía, que incluso se disfrazaron para la ocasión, representó el primer acto de su ópera en el salón del hogar, ante el asombro de sus padres y familia. Por aquel entonces ya había compuesto dicha ópera, así como una obertura y otras piezas, y estaba inmerso en la escritura de una segunda y mayor ópera titulada Islas desiertas. En ese momento sus padres decidieron proporcionar a su hijo una educación más sólida, con trabajo duro y disciplina, empezando con lecciones de francés y alemán. En 1902, la madre de Prokófiev conoció a Serguéi Tanéyev, director del Conservatorio de Moscú, quien inicialmente sugirió que Prokófiev debería comenzar las clases de piano y composición con Aleksandr Goldenweiser. Incapaz de organizar esto, Tanéyev en cambio hizo arreglos para que el compositor y pianista Reinhold Glière pasara el verano de 1902 en Sóntsovka enseñando a Prokófiev. La primera serie de lecciones culminó, ante la insistencia de Prokófiev entonces de once años, con el compositor en ciernes haciendo su primer intento de escribir una sinfonía. El verano siguiente, Glière volvió a visitar Sóntsovka para continuar con sus clases. Cuando, décadas después, Prokófiev escribió sobre sus lecciones con Glière, dio crédito al método comprensivo de su maestro, pero se quejó de que Glière le había enseñado la estructura de frase «cuadrada» y las modulaciones convencionales, que posteriormente tuvo que desaprender. No obstante, equipado con las herramientas teóricas necesarias, Prokófiev comenzó a experimentar con armonías disonantes y compases inusuales en una serie de piezas breves para piano que llamó «cancioncillas» (a partir de la llamada «forma de canción», más exactamente de forma ternaria, en la que se basaron), sentando las bases para su propio estilo musical. A pesar de su creciente talento, los padres de Prokófiev dudaron

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