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León Gieco

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Raúl Alberto Antonio Gieco, conocido como León Gieco (Cañada Rosquín, 20 de noviembre de 1951), es un músico y cantante argentino. León Gieco se caracteriza por haber mezclado el género folclórico con el rock argentino. Aunque es más apreciado en su país, donde el contenido de sus canciones a favor de los derechos humanos, los campesinos y pueblos originarios, el apoyo a los discapacitados y la solidaridad con los marginados, lo hizo atractivo a quienes compartían su pensamiento, su fama se extiende más allá de su tierra: se presenta frente a audiencias de otros países ―en especial en países donde hay grandes colonias de inmigrantes argentinos― y es, a menudo, descrito como «el Bob Dylan de Argentina». Comenzó esta fusión con su álbum debut, León Gieco (1973), lanzado por el sello Music Hall, fundado en Argentina en los años cincuenta, y que poseía un importante catálogo de diversos géneros, incluso folklore, tango, rock y música clásica. En 1978 presentó «Sólo le pido a Dios», canción que le hizo ganar reconocimiento internacional y recorrer el mundo, en especial a partir de la versión interpretada por Mercedes Sosa. Gieco grabó varios álbumes durante mediados de los setenta, todos populares. Tras la quiebra del MH, intentó producir a través de una firma propia, Cañada, pero tras el fracaso del álbum Semillas del corazón, única referencia del flamante sello, firmó contrato con una multinacional, EMI, que publicó todos sus trabajos de allí en más. Su carrera es muy amplia. En sus más de 50 años de carrera, ha editado 14 álbumes de estudio con canciones de su autoría, tomándose pausas importantes, de hasta cuatro años, entre un disco y otro. La cuenta llega a más de cuarenta discos si se incluyen también álbumes en vivo, colaboraciones con otros artistas, recopilaciones, y versiones de sus canciones y de otros compositores. Ha experimentado con otros musicales: el rock, la cumbia villera, la murga, el pop, el candombe, el heavy metal o el chamamé. Gieco nació el 20 de noviembre de 1951 en una chacra cercana a Cañada Rosquín, en el centro de la provincia de Santa Fe, en una familia de ascendencia piamontesa. Empezó a trabajar a la edad de 7 años. Compró una guitarra con su dinero, y comenzó a tocarla en actos escolares. Formó un grupo de folklore, pero a la vez comenzó a tocar en una banda de rock, Los Moscos, que pronto adquirió popularidad en los pueblos vecinos. Interpretaron canciones de los Beatles, los Rolling Stones y del Spencer Davis Group, cuando ganaron un concurso para tocar en el Canal 5 de Rosario en 1965. Su apodo se debe a un episodio sucedido cuando comenzaba a dar sus primeros pasos en la música, en una ocasión en la que preparaban los instrumentos para una prueba de sonido, junto a Los Moscos. Al realizar la conexión de unos aparatos de amplificación, lo hizo en forma incorrecta por lo cual el equipo resultó dañado y se quemó. Al suceder esto uno de los integrantes del conjunto lo increpó diciéndole: «¿Qué hacés? ¡Este sí que es rey de las bestias!», por lo cual años más tarde Gieco decidió adoptar el sobrenombre de León. A los 18 años fue a probar suerte a Buenos Aires. Allí fue empleado público en la empresa telefónica ENTEL. Tomó clases de guitarra con Gustavo Santaolalla, quien se interesó por sus canciones, le dio la oportunidad de tocar al comienzo de los espectáculos de artistas más reconocidos, y de grabar un disco. En 1972, integró el colectivo cultural de música de protesta Canto Popular Urbano junto a Raúl Porchetto, entre otros. Los principios de este movimiento eran «servir al pueblo con sus canciones y poemas, luchar sin cuartel contra la corrupción que la dominación imperialista impone a las actividades de la cultura, estimular el combate antiimperialista y antioligárquico de las clases populares». Decidió distanciarse al poco tiempo para comenzar su carrera como solista. Con la recomendación de Santaolalla, consiguió tocar con artistas, entre los cuales estaba David Lebón, y en el Buenos Aires Rock Festival en 1971, 1972 y 1973. Ese año fue lanzado su primer álbum, León Gieco, grabado de manera independiente junto a Gustavo Santaolalla durante los dos años anteriores. Sus canciones principales fueron «Hombres de hierro», composición inspirada en «Blowin' in the Wind», de Bob Dylan, como Gieco reconoce, se basa en las sensaciones experimentadas a partir de la rebelión popular conocida como El Mendozazo. Un año después, su segundo LP, La banda de los caballos cansados, tomó su nombre de la canción «All the tired horses» del álbum Self Portrait de Bob Dylan, y el mismo estilo musical. Gieco realizó conciertos con un grupo estable de músicos, como otras presentaciones con Porsuigieco, el grupo formado con Raúl Porchetto, Charly García, Nito Mestre y María Rosa Yorio. Tuvieron un relativo éxito y lanzaron un disco homónimo en 1976. Mientras, él continuaba con su otro grupo, y tenía un contrato para dos shows, pero la separación de la banda lo forzó a hacer esos shows por su cuenta. Al público pareció gustarle su espectáculo como solista, y Gieco decidió continuar su carrera así. En 1976, lanzó El fantasma de Canterville. El disco sufrió la censura del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional; Gieco tuvo que cambiar la letra de seis canciones y eliminar otras tres. Sin embargo, tuvo buenas ventas y realizó conciertos no solo en Argentina, sino en Sudamérica. El 28 de julio de 1978, se presentó en el estadio Luna Park, en el Festival de la Fundación de la Genética Humana, cuyo objetivo era obtener y facilitar los medios para proveer información diagnóstica y preventiva de las enfermedades genéticas, presidida por la «primera dama», Alicia Hartridge Lacoste de Videla. Fue una fecha histórica, ya que marcó el debut oficial de Serú Girán, además de la que sería la única presentación en Argentina de una de las bandas más reconocidas del rock progresivo en Latinoamérica: los brasileños Casa das Maquinas, que pese a dar un estupendo show fueron abucheados por su sola condición de brasileños por un público enfervorizado por la reciente obtención del Mundial de Futbol de 1978. El público fue muy violento con todos los artistas intervinientes, en especial con Serú Girán. Esto agravó la depresión de Gieco, que abusaba del alcohol y las drogas y había recibido amenazas anónimas por teléfono. Pese a estar pendiente su cuarto longplay, decidió probar suerte en el exterior, pero el exilio fue breve. En pocos meses, recorrió Latinoamérica, Estados Unidos, algo de Europa, pero no logró asentarse, no pudo con el desarraigo y la depresión. Volvió en 1979 y editó su 4.º L. P. La censura de años anteriores ya no lo afectó y logró el mayor éxito de su carrera, que lo haría conocido en el mundo: «Sólo le pido a Dios». En 1981 dio un concierto en Buenos Aires acompañado solo por su guitarra, su armónica, y su charango. Grabó Pensar en nada. Ese año comenzó una serie de conciertos independientes a lo largo de 110.000 km, durante tres años, para un total de 420 000 personas. Recopiló material de los lugares que visitó en Argentina durante esa gira y grabó en Buenos Aires junto a músicos autóctonos el primer volumen de De Ushuaia a La Quiaca en 1985. Los siguientes, De Ushuaia a La Quiaca 2 y 3, fueron grabados en un estudio móvil en diferentes ciudades. En 1985 fue a Moscú (Unión Soviética) para el 12.º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes junto a Juan Carlos Baglietto y Litto Nebbia en representación de Argentina. Obtuvo el Premio Konex de Platino como Mejor Cantante de Rock. Dio conciertos en Alemania con su amiga Mercedes Sosa, y al regresar a Argentina dio otra gira en 1986. En 1987 volvió a Alemania para dar siete recitales, incluso el Festival des Politischen Liedes (festival de la canción política) en Berlín (Alemania). Cuando volvió, dio dos recitales gratuitos; uno ante cuarenta mil espectadores en el Monumento Nacional a la Bandera en Rosario, y otro para treinta y cinco mil en Buenos Aires. En el estadio de

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