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Ramón Montoya

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Ramón Montoya Salazar (Madrid, 2 de noviembre de 1879 - Madrid, 20 de julio de 1949) fue un guitarrista y compositor español gitano de flamenco. Está considerado uno de los pilares fundamentales de la guitarra flamenca». Ramón Montoya nace en Madrid el 2 de noviembre de 1879 en la calle Ronda de Toledo, número 4, en la casa de su abuelo paterno, en el seno de una familia de tratantes de ganado. Su padre, Aquilino, nació en Rioseco (Valladolid) y su madre, Juana, en Fregenal de la Sierra (Badajoz). En su infancia, se dice que Ramón Montoya tenía tanta habilidad para el manejo de los caballos, que llegó hasta el punto de hacer algunos números en un circo ambulante, donde le pagaban una peseta diaria. Fue en su casa donde escuchó el flamenco, en las fiestas de familia. De ahí que se aficionara a la guitarra, pues dicen que su padre también tenía una gran afición, pero que la suya superaba a la de propio padre. En su casa siempre rondaba alguna guitarra… Cuenta la familia que el padre le dio un dinero como a la edad de los 12 años aproximadamente, para pagar un caballo; Ramón Montoya, para sorpresa de este, trajo una guitarra en la mano (de cual se dice que la compró en un mercadillo), le mostró y le dijo, “mira lo que he comprado…” El padre medio enfadado y la vez asombrado aceptó su compra… Fue cuando empezó a practicar solo y por intuición, con las influencias que le rodeaban, sobre todo de los músicos ciegos de la calle, donde él se fijaba en las posiciones de las manos en el instrumento. También cuentan que el padre tocaba un poco y le pondría las primeras variaciones… Algunas lecciones las recibió de un guitarrista importante de esta época (fue de Miguel Borrul, 1866-1926, Castellón de la Plana). De otro guitarrista que se influenció, y al que admiraba mucho, fue uno llamado “El Canito”, posiblemente del que más. De éste Montoya hablaba reconociéndolo como un gran guitarrista de entonces. Decía Montoya que fue imitando sus filigranas que en él veía y sacando sus falsetas, que incluso aseguraba tocarlas después de cuarenta años y que aún recordaba sus variaciones. Es a la edad de 16 años cuando, decididamente, comienza su carrera profesional y lo hace en el café cantante llamado “El Pez”, donde había actuaciones de baile y cante flamenco, donde permanecería por tres años. Entonces frecuentaban escritores, intelectuales, artistas, y turistas atraídos por aquel gran movimiento de esta época… Seguramente que Ramón Montoya como artista permeable que era supo digerir todo este gran movimiento cultural. Es a la edad de 18 años donde Montoya dice tocar la primera vez como concertista, ya empezaba a destacar en esta faceta… Continuaría tocando en otros cafés cantantes flamencos de la ciudad: “El Popular”, “El Naranjero”, “La Cebada” “La Magdalena”, “El Maravillas” “El Café del Gato”, etc.. Entonces era la moda de los llamados, “Cafés Cantantes”. En el de “La Marina” permaneció Montoya durante 8 años como primer guitarrista, reivindicando su faceta como solista de guitarra, coincidiendo con el mayor auge de este café cantante. También acompañaba a célebres artistas donde muchos de ellos venían sobre todo de Sevilla. Esta época es principio del siglo XX y fue ahí donde empezó a desarrollar su actitud creadora, así como participar en las primeras grabaciones, acompañando a muchísimos cantaores. Fue en este café donde él creó la Farruca, estilo que llegaría un poco más tarde a calar en la canción popular española de entonces (lo cual igualmente así la llamaban), y se nota perfectamente su influencia en lo musical. Pero su nacimiento fue junto a “Faico” (bailaor flamenco de la época) donde cuentan que este bailaor logró grandes éxitos con estos bailes en toda Europa y hasta en la Rusia de los zares. El maestro también creó muchas cosas para el baile Flamenco que nos llegan hasta nuestros días. Hacia 1905, con 26 años, demostraba ciertas aportaciones técnicas y expresivas… Por ejemplo, el “picado” hacia arriba y hacia abajo (técnica que se ha convertido en competición entre guitarristas desde entonces). Un nuevo desarrollo para la guitarra, iniciando una nueva entrada al virtuosismo en el flamenco. En 1910 Montoya tiene 30 años y ya estaría consagrado como un genio de la guitarra flamenca. Por esta fecha comienza las grabaciones para la casa “Gramófono Company”, para la cual firmaría una exclusiva como tocaor. En estas fechas es cuando empiezan a comercializarse las primeras grabaciones de discos de pizarra; entonces un cantaor muy popular es “Juan Breva”, con el cual grabarán grabaciones históricas, entre algunas, tocando los dos juntos acompañando el cante de Malagueñas, un palo que este cantaor dominaba de manera prodigiosa… Grabaría junto a muchísimos cantaores y cantaoras demostrando un gran conocimiento, aportando su gran personalidad. La lista de cantaores y cantaoras está compuesta por “Juan Breva”, “El Niño de las Marianas”, “Fernando el Herrero”, “La Niña de los Peines”, “El Niño de la Isla”, “Niño de las Marianas”, D. Antonio Chacón, “Angelillo”, José Cepero, “Canario de Colmenar”, Jacinto Almadén, “Chaconcito”, “Niño del Museo”, “Cojo de Madrid”, “Niño Medina”, “Niña de Linares”, Manolo Pavón, “Niño Cabra”, “Aurelio de Cádiz”, “Niño de la Isla”, "Juanillo de la pascuala" , Manuel Escacena, ‘Pena hijo’, “Bernardo de los Lobitos”, “Centeno”, “Palanca”, “Cojo de Huelva”, “Cojo Luque”, Juan Varea, “Juanito Mojama”, Pepe Marchena, Juanito Valderrama, “Niña de la Puebla”, “Rebollo”, Manuel Vallejo, etc. "Acompañando el cante flamenco puede ser, sin duda, el guitarrista que más grabaciones tiene” (Blas Vega). Está claro que comienza a aportar sus ideas y personalidad donde muestra su gran virtuosismo, el apoyo al cante, sus melodías justas pero precisas, más cerca del cantaor como diálogo cante-guitarra. De esta manera empezaba otra forma de acompañar engrandeciendo los términos guitarra y cante, armonizando el mismo, pues se lo atribuyen a él. Aquí nacen estos conceptos, llegando a nuestra actualidad… Ramón Montoya fue guitarrista autodidacta, como muchos de su época… Aprendían de vista, oído, intuitivamente, y se pasaban de mano a mano en el sentido oral, lo que sabían. Y esto último no lo hacían todos... Frecuentaba mucho la guitarrería del gran lutier “Santos Hernández”, el cual fabricó para Montoya sus dos más célebres guitarras a las que les puso nombre, La Leona del año 1916 y Pepita Jiménez del 1926. Parece ser que entonces allí se juntaban para sus tertulias, ya que era frecuentada por otros guitarristas… Entre ellos el célebre entonces gran guitarrista clásico, “Miguel Llobet”, por el cual Montoya sentía gran admiración, y se fijaría en él de manera especial... Dicen que Llobet sacaba un sonido a la guitarra de una desgarradora belleza especial. Montoya adaptó ciertas técnicas de este universo, derivadas de la escuela de Francisco de Tárrega, incluyéndolas a su forma y de manera única. Superándose a sí mismo en su propia técnica. El encuentro con el cantaor Don Antonio Chacón, (Jerez, 1869 - Madrid, 1929), significó ser una de las más grandes e históricas parejas del arte flamenco en cuanto aportaciones, así como en riqueza artística. Hicieron de este arte cada uno en su terreno, así como juntos, una cátedra fundamental para el Flamenco que nos llega hasta nuestros días. Chacón y Montoya son reclamados y requeridos para cualquier acontecimiento de índole social, nacional como homenajes, inauguraciones, bautizos y algunas bodas importantes… También en audiciones y en el Palacio Real de Madrid, tocando para los reyes en recepciones, etc. Juntos colaborarían como jurados en el concurso de cante flamenco “Copa Pavón” y en el importante e histórico “Concurso de Cante Jondo“ celebrado el 13 de julio de 1922 en Granada, organizado por Miguel Cerón con el apoyo de D. Manuel de Falla, ideado por él con la ayuda de Federico García Lorca. Tal era el prestigio de Montoya y Chacon en el mundo del flamenco, que en el año 1928 se celebraría en el Teatro de la

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